25 jul. 2013

MUSEO DEL TRAJE



Recorrer el Museo del Traje de Madrid de la mano de  Helena López de Hierro, actual directora de dicho museo, es un privilegio que hace que me sienta en la obligación de tener que compartirlo con el resto del mundo. Así que el resultado está claro: un impresionante recorrido que no deja indiferente a nadie.


Museo del Traje.

 


El museo: Un joven museo que contiene una larga historia…

Joven museo porque, como institución, nació escasamente nueve años, en 2004, después de dar muchos pasos durante más de 80 años desde exposición temporal, regional, antropológica…. hasta convertirse en museo independiente como institución y compartir el mismo edificio con el Museo Nacional de Antropología.

Estructura: Hogar, dulce hogar…

El edificio donde se emplazan estas piezas o pequeños tesoros fue el ganador del Premio Nacional de Arquitectura de 1969, con unas enormes paredes-vidrieras que emulan un invernadero y que, por tanto, han obligado a idear con gran genialidad, el pasillo tubular donde se exponen estas obras de arte de la indumentaria. El porqué de este pasillo, es por requisito expreso de las prendas, por su cuidado y mantenimiento deben ser protegidas de la luz directa y de altas temperaturas para así evitar su deterioro y desgaste, ya que se tratan de prendas centenarias.


Traje masculino (Vestido a la francesa). Foto: Museo del Traje


Elección: tú sí, tú no…

El Museo del traje, se provee de donaciones o compra de prendas, que pasan  por un control de ser aceptadas o no, después son catalogadas y  posteriormente expuestas en el museo. Esta aceptación para que ser expuestas, se basa en que no sea solo un fragmento, que se encuentre más o menos en un estado aceptable para poder ser  contempladas y que represente un estilismo marcado en la época de la que se trate.



Exposición: mira y admira…

El museo contempla piezas desde el s. XVI hasta la actualidad, (antes de ese siglo, en los archivos históricos solo constan piezas o fragmentos de imposible exposición) y se exponen en vitrinas, de un pasillo tubular, en orden cronológico dentro de una temática (la realeza, la aristocracia, el pueblo, ropa interior, infantil…).

Brocado, con seda e hilo entorchado dorado sobre alma de seda.
Foto: Museo del Traje

Como nota curiosa, hay que decir, que las prendas se exponen al revés de lo que podemos pensar, y es que, se exponen en maniquís que se hacen a medida del traje. También llama la atención, que en los siglos más antiguos las prendas sean pequeñas y para cuerpos delgados, y que a lo largo del recorrido se aprecie, el cambio en el cuerpo humano a ser más altos y corpulentos.



Coleccionando…

Alberga colecciones de:
Indumentaria histórica: de los siglos XVI y XVII, pudimos observar el jubón femenino, chupas y chalecos, casacas femeninas y prendas de los majos madrileños. Indumentaria contemporánea: desde el siglo XX con tesoros de Mario Fortuny, alta costura de Balenciaga, vestidos según el momento del día por Pedro Rodriguez, Pertegaz, Elio Berhanver… Indumentaria popular. Joyería y accesorios. Textiles. Actividades económicas. Equipamiento doméstico. Actividades lúdicas. Religiosidad y creencias. Fondos documentales.
Se pueden dividir en exposiciones o colecciones: las permanentes y las temporales.
Las permanentes: aunque su nombre diga lo contrario, no los son, pues para una buena conservación no pueden estar expuestas por mucho tiempo, por lo que se van cambiando a lo largo del año, de manera casi imperceptible al ojo del visitante. Dentro de esta exposición, hay una Sección de Obras Invitadas, donde el museo acoge durante seis meses piezas muy antiguas y relevantes de otras instituciones.
Las Temporales: con un determinado ciclo de vida. Ahora se encuentra en sala:  Bebés. Usos y costumbres sobre el nacimiento y La moda imposible. Donde podemos encontrar en esta exposición de Bebés, objetos tan peculiares como las tetinas de cristal o la silla paridera… exposición muy recomendable.





Chanel, París, 2004. Foto: Museo del Traje
Hazlo tú mismo…
Este magnífico museo, además de las fantásticas exposiciones de las que hace gala, propone actividades para los visitantes, muy divertidas y curiosas, como observar tejidos de forma microscópica, probar indumentarias típicas de la época, una pasarela invertida en la que tu desfiles y las modelos te miran… etc.

Sólo me queda decir, que adentrarse en ese pasillo del vestido es arriesgarse a ser teletransportado y a enfrascarse totalmente en ese mundo que por su tenue luz puede atraparte horas y horas hasta descubrir cada detalle de este maravilloso lugar.



El Museo del Traje… un lugar donde se respira historia, historia que sorprende y encanta por igual a todos los públicos.




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